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Cientos de miles de personas se sumaron hoy en España a las marchas convocadas en unas ochenta localidades del país por el movimiento mundial de indignados del 15-O, que en un ambiente festivo pero reivindicativo exigieron que los poderes establecidos actúen en beneficio de todos y no de unos pocos. Bajo el lema "Unidos por un cambio global", los ciudadanos salieron a las calles para protestar contra los políticos, los mercados financieros, la banca, los recortes sociales o la precariedad en el empleo.
El objetivo de las marchas en España es también reactivar las movilizaciones iniciadas esta primavera y que llevaron a cientos de personas a acampar durante casi un mes en la Puerta del Sol, en pleno centro de Madrid. La protesta más importante fue la que tuvo lugar en Madrid, donde miles de ciudadanos recorrieron el kilómetro que separa la plaza de Cibeles y la emblemática Puerta del Sol, a donde los indignados regresaron cinco meses después de su primera protesta.
La marcha, que no contó con el permiso de las autoridades, comenzó con una pitada y una cacerolada frente a la puerta principal del Banco de España, gritando "culpables, culpables" al pasar por el Banco de España y sucursales bancarias, y "ni un recorte más" cuando estaban en la calle de Alcalá a la altura de la Consejería de Educación y del Ministerio del ramo.
Ni el Gobierno, ni el Ayuntamiento de Madrid ni los organizadores dieron cifras sobre el número de manifestantes, que abarrotaron la Puerta del Sol y una parte de las calles aledañas.
Procedentes de los cuatro puntos cardinales de la región de Madrid y con pancartas en las que se podía leer 'Pisos, no nichos', 'Tu botín, mi crisis', 'Que paguen la crisis los culpables', 'Europa de todos sí, euros para pocos no' o 'Europa de gentes, no de mercaderes', la manifestación transcurrió en un ambiente festivo y sin incidentes relevantes.
En Barcelona unos 60.000 indignados, según fuentes del Ayuntamiento y de los Mossos d'Esquadra (Policía regional de Cataluña), y unas 250.000 según la organización, participaron en la manifestación que partió de la Plaza Catalunya.
La pancarta que abrió la manifestación era "De la indignación a la acción. Nuestras vidas o sus beneficios" y se pudieron oír consignas en contra de las élites políticas y económicas y los mercados financieros junto a protestas de carácter local, como los recortes en sanidad y educación en la región.
En la marcha, que se desarrolló igualmente de forma lúdica y sin incidentes de importancia, se entonaron cánticos contra la clase política, los mercados financieros y la banca.
Las consignas no son nuevas, pero hoy la voz no sólo ha sido española, sino mundial. Cinco meses después de aquel 15-M había expectación por cómo iba a responder la gente. Pues bien, la sensación es que la indignación sigue instalada en la ciudadanía y el espíritu rebelde ha renacido.
Ahora habrá que comprobar si esta jornada de protesta convocada en todo el mundo tiene continuidad según se acerquen las elecciones del 20-N y, por tanto, incidencia en el resultado, precisamente en un momento en el que partidos como IU, Equo, UPyD e incluso el PSOE lanzan guiños al 15-M. En todo caso, la actividad de los indignados en las redes sociales no ha dejado de ser muy ruidosa.
Las manifestaciones se han sucedido en la mayoría de las capitales, no sólo en Madrid y Barcelona, y en municipios como Mieres han salido a la calle unas 15.000 personas, cifra similar a la de Valencia y Zaragoza, o las 50.000 de Sevilla.
Madrid
Ni la Delegación del Gobierno, ni el Ayuntamiento de Madrid han dado cifras sobre el número de manifestantes, que han abarrotado la Puerta del Sol y una parte de las calles por las que han pasado. Al término de la marcha, los organizadores, por megafonía, han estimado la participación en más de medio millón de personas.
Muchos manifestantes vestían la camiseta verde con la que los profesores de la enseñanza pública madrileña protestan por los recortes del Gobierno regional. "Esto es esperanza y no la presidenta", han coreado delante de la sede de la Presidencia regional, donde han pedido la dimisión de Esperanza Aguirre.
Cataluña
El Ayuntamiento de Barcelona ha cifrado en 60.000 personas los manifestantes, aunque los organizadores hablan de unas 250.000. Familias, jóvenes, profesionales afectados por los recortes... La protesta ha sido multitudinaria y en un ambiente festivo que sólo han enturbiado pequeños incidentes, casi anecdóticos, como el lanzamiento de basuras en la puerta de la Bolsa de Barcelona o las pintadas en bancos en el Passeig Sant Joan, informa Xiana Siccardi y Eva Belmonte.
Los lemas, todos dirigidos a los líderes económicos y políticos, han ido desde el "Fuera democracia dictatorial" a "El enemigo no viene en patera: viene en limusina" pasando por un austero "Indignación/acción".
Comunidad Valenciana
La marea indignada ha sido agitada en Valencia. Los participantes han coreado proclamas contra los recortes en los servicios sociales ("No es copago, es repago"), al tiempo que han hecho un llamamiento a una huelga general. Como en anteriores citas tampoco ha faltado la ambientación musical, con batucada, ni una sucesión de pancartas reivindicativas contra la banca, los desahucios y la corrupción política. "Aviones para el aeropuerto Castellón", "La banca siempre gana, no me da la gana", "De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue cueste lo que cueste".
Andalucía
Los andaluces también han acudido a la llamada. Las concentraciones más populosas se han registrado en Sevilla, con 50.000 participantes, en Málaga con 20.000 y en Granada con 7.000, según los organizadores.
La mayoría de estas marchas ha tenido que hacer frente a un fuerte calor, de más de 30 grados. Pero el ambiente ha sido festivo. En Sevilla, por ejemplo, una batucada puso ritmo y color a decenas de pancartas contra la banca, los mercados y los políticos.
En otras tantas comunidades autónomas se han repetido las mismas escenas, como Galicia, Baleares, Castilla y León o Aragón.
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