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Un equipo de investigadores de Estados Unidos ha calculado que, protegiendo el 4% de los océanos, se estaría ayudando a sobrevivir al 84% de 129 especies de mamíferos. Una cuarta parte de ellas ya está en peligro de extinción. Desde ballenas azules hasta nutrias marinas, pasando por los osos polares o los delfines, la mayoría de los mamíferos marinos podrían ser salvados con sólo reservarles un trocito del mar.
Según los autores del estudio, esta es la primera vez que la distribución global de la riqueza de mamíferos marinos se ha reunido y presentado en un mapa. El resultado más sorprendente e interesante fue que todas las especies pueden estar representadas en sólo 20 puntos críticos de conservación que cubren al menos el 10 por ciento de su área de distribución geográfica.
Para llegar a este dato, los científicos usaron mapas de distribución de cada especie y los fueron superponiendo. Su mapa compuesto reveló las ubicaciones con la mayor riqueza de especies.
Los investigadores identificaron los 20 sitios de conservación en base a tres criterios fundamentales: cuántas especies estaban presentes, la gravedad del riesgo de extinción para cada especie y si alguna sólo estaba presente en esa zona. Los científicos también tuvieron en cuenta hábitats de especial importancia, como las áreas de reproducción y las rutas de migración.
Ajustando aún más, calculan que protegiendo sólo nueves de estas zonas, se protegería al 84% de las especies. Esto se debe a que las nueve localizaciones presentan una gran riqueza de especies, siendo el hábitat de 108 especies de mamíferos marinos. Estas nueve zonas, que representan sólo el 4 por ciento de los océanos del mundo, se encuentran frente a las costas de Baja California en México, el este de Canadá, Perú, Argentina, el noroeste del continente africano, África del Sur, Japón, Australia y Nueva Zelanda, según el estudio.
El problema es que buena parte de estas áreas son, al mismo tiempo, los grandes caladeros de la industria pesquera. Los investigadores estudiaron también cómo la contaminación, la alteración local del clima y la navegación comercial se superponen con la riqueza de especies en o cerca de los nueve sitios clave. Al menos el 70 por ciento de las áreas de riqueza coinciden con regiones muy afectadas por los seres humanos.
Es importante proteger a los mamíferos marinos si se desea conservar los ecosistemas del océano, pues muchos de ellos son los principales depredadores y tienen un impacto en todo el ecosistema.
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